Telde: Aureliano no escatima en rencor
A nuestro alcalde le está pasando lo que a las películas taquilleras, que las segundas partes nunca fueron buenas, por eso Paco Santiago no debió volver al poder por mucho que insistan sus adulones, brujos y amigotes.
La querella que le ha interpuesto Santana Cazorla a Paco Santiago colma el vaso de los despropósitos, a Aureliano ya no lo quiere ni el empresariado, salvo Machín, y mira que yo creía que el empresariado era su fuerte, ya que nuestro Aureliano es un gran empresario, digo yo, sino de dónde iba a sacar tanto dinero, estoy seguro que tiene muchas empresas y negocios, lo que pasa es que nosotros no nos enteramos, y ni que decir de su visión empresarial, que donde él aconseja invertir, más de uno se hace millonario, esa capacidad asesora sólo la puede tener un alcalde como el nuestro.
Nuestro alcalde dictó hace poco un decreto para inhabilitar a Santana Cazorla del Concurso de recogida de residuos sólidos que ganó, y de paso quitarle unas 12 obras del plan Zapatero que también ganó. Esto lo hizo Paco Santiago por decreto, y ya se sabe que el infeliz piensa que un decreto suyo es como una sentencia del Tribunal Constitucional, que va a misa, diga lo que diga los juzgados, el empresario y San Pedro si se pone por delante. Nuestro alcalde que ya está entrado en años y va de pistolero o señor feudal por la vida, da unos signos más que aparentes y tristes de su fin de ciclo, alguien así al frente de la alcaldía sólo traerá disgustos para todos los ciudadanos y sufrimiento para las arcas municipales.
Todos empiezan a dudar de sus acciones, hay quien dice que está recogiendo el chiringuito, hay otros que dicen que sabe que no va a sobrevivir de las acometidas judiciales, pero el caso es que Aureliano Santiago ya sea por chocheo político o por la invariabilidad de su carácter, está cometiendo errores muy caros para sí y sobre todo para el municipio. Me gustaría decir que hasta la vieja guardia lo cuestiona, pero como en su partido la Vieja Guardia ni existe, y si existiera la encarnaría él mismo, pues nada, no hay en su partido y de paso en los medios escritos, quien diga nada. Pero que más da, mientras los ciudadanos sepamos que pasa, mientras los juzgados actúen, el empresariado proteste y la oposición se enfrente a estos personajes, pues el desánimo no decaerá y seguirá habiendo esperanza.
Yrichen se dispone en breve a sentar en el banquillo a Aureliano Santiago, y las diversas querellas por prevaricación se acumulan una tras otra, a ver si hay suerte y convierten a nuestro señor feudal en vulgar transeúnte, donde no pueda hacer daño, donde no pueda seguir ejecutando ese rencor contra todo aquel que no apruebe sus actos. Lo cierto es que hasta a los legitimistas de su existencia empiezan a dudar de su empuje, “No era el de antes”, dicen, aunque a mí me parece el mismo de siempre.




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