Telde: Favores, y gordos, para FCC
Este grupo de gobierno parece decidido a enfangarse lo que sea necesario con tal de perjudicar a empresarios como Santana Cazorla, con quien el alcalde se ha encarado en contra de las más elementales normas de juicio razonable y de derecho.
Lo que es evidente es que el concejal de obras Agustín Arencibia habla un idioma diferente al del resto de los ciudadanos, a él no parece incomodarle los autos de los juzgados que obligan a reponer en su derecho al empresario Santana Cazorla, porque Agustín Arencibia ha sido bien domesticado y sabe que las luchas personales del alcalde hay que defenderlas con uñas y dientes, y con antecedentes penales si hace falta. En un grupo de gobierno como el de Paco Santiago, sobra el pluralismo, los geómetras políticos y sus opiniones, y lo único que se requiere, se exige y se potencia es la obediencia por encima de la cordura y la ley.
El irracionalismo sigue paseándose por los pasillos de Alcaldía, y por ello no se puede entender la doble vara de medir que maneja el alcalde en su capacidad divina para inhabilitar a empresarios. Porque da la casualidad que existe una empresa catalana en Telde, a la que acaban de detener a sus dirigentes, a sus trabajadores, a la que se le acusa de al menos cinco delitos, a la que han intervenido todo el material informático, a la que han registrado sus oficinas y que da la casualidad que tan sólo ha recibido elogios por parte del alcalde y de esa contable con acento monetario que tiene por concejal de Hacienda. Yo me hago una idea del compromiso tan grande que tiene el alcalde con FCC, es tal el compromiso y de tal envergadura, que es capaz de saltarse autos judiciales y que el concejal del Casino y Obras, Agustín Arencibia, firme el inicio del servicio en un acto de los más prevaricadores que he visto en mucho tiempo.
Hasta los pensionistas saben que Agustín Arencibia tiene difícil salir de esta, y por eso le acaban de poner una niñera pro-saharaui de la máxima confianza del alcalde, para que vaya firmando lo que se avecina, que no es poco y potencialmente judicial. En esta guerra que se ha metido el alcalde por favorecer a una empresa como FCC y de paso por encararse con Santana Cazorla, tiene mala pinta. Las guerras no se pueden hacer con buenos propósitos porque son falsos. Luego sale lo que sale.




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