Telde: La polémica sobre Jinámar viene por el vendaje que durante 30 años ha mantenido el señor que dijo que los jinameros merecían estar aislados
Ya habíamos anunciado las ampollas que el programa Callejeros levantaría. Y si alguien ha hablado largo y tendido de Jinámar, ha sido Radio Aventura Siglo 21. El 90% de las webs donde aparece el nombre del Valle de Jinámar, precisamente son noticias de nuestro diario digital.
La polémica generada por la emisión del programa Callejeros no viene dada por la percepción de los rasgos más característicos y la forma de vida de un sector de la población jinamera. No, ¡que va! La causa de tanta polémica fue un desnudo integral. El arranque de un vendaje que durante unos 30 años ha intentado mantener en la población el señor que siempre dijo que los jinameros merecían estar aislados por un muro y comer aparte. Ese señor que, con tanto hacer, dirigir y ordenar, se olvida del siglo en el que vive y revuelve el gallinero preocupado de que una caja tonta haya mostrado sus (des)vergüenzas malditas a media España. Porque la otra mitad, quieran o no y aunque duela en lo más profundo, era conocedora de la incapacidad para llevar a cabo en Jinámar transformaciones sociales con programas de promoción, protección y participación. El propio Aureliano (NC) bien supo encargarse de difundir las vergüenzas del municipio de Telde por toda la Península cuando, sin éxito alguno, intentó apagar los micrófonos de Radio Aventura Siglo 21 para no difundir la realidad del municipio. Por aquel entonces, portadas de periódicos de prestigio nacional acapararon sus portadas con titulares que removían las conciencias de cualquier lector.Con tal actitud, tanto Perera ((PSOE) como el regidor municipal teldense, dieron prueba sumarial de ser el espejo de la parte más vulgar de la sociedad al sustituir el debate inteligente por una decadente y absurda argumentación. “Precintada por carencia de ascensor y escaleras propias” ¡Qué absurdo! Escuchar o leer semejantes patrañas hacen reflexionar y preguntarse dónde vivimos.
Ahora, Aureliano naufragando en medio de un océano donde las diferencias sociales dejaron a la vista que son considerables, intenta justificar la realidad. Porque el problema de Jinámar (entiéndase por el sector social en exclusión) es que, aunque Gloria Cabrera desde la Concejalía de Servicios Sociales y el mandatario teldense perciban lo que hay que hacer, no saben cómo hacerlo ni a quien encomendarle la difícil tarea, y ahora se resguardan las espaldas hablando de inversiones económicas desorbitadas con un nulo rendimiento, y lo que Cuatro reflejó sobre Jinámar ocurre en todas partes. Todo esto a pesar de que en los últimos años el Estado está incrementando de forma continuada las herramientas necesarias para abordar las situaciones de vulnerabilidad y hacer efectivas las oportunidades de inclusión social y, especialmente, cuando el barómetro del CIS consolida a la clase política como el tercer problema para los españoles, por delante del terrorismo y de la inmigración.




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