Las Palmas de Gran Canaria: Intervención en el pleno municipal de febrero de Marian Tamayo, psicóloga contratada por el IMEF
Mi nombre es Maria Tamayo Heredia, soy psicóloga y he sido trabajadora del IMEF en el proyecto a plena luz desempeñando las funciones propias de mi profesión. Estoy aquí en representación propia y del resto de mis compañeros par dar cuenta de las tropelías e injusticias cometidas con nosotros.
Los hechos acaecidos los siguientes:
Fuimos contratados el 15 de julio de 2009 para los proyectos “A PLENA LUZ” y “CIVITAS” un total de 194 personas de distinta profesión y categoría profesional.
En la entrevista de trabajo se nos ofrece verbalmente un contrato semanal del 50 y el 65% de la jornada, según categoría, correspondiente a 20 y 25 horas de trabajo semanal, respectivamente. En la entrevista se nos deja bien claro, entre otras cuestiones, que la jornada de trabajo será de lunes a viernes.
Una vez aceptados y firmados los términos del contrato, iniciamos un curso de formación de Prevención de Riesgos Laborales que dura unos 15 días, dentro del horario aceptado inicialmente.
Al respecto señalar que durante la realización del curso se producen algunos mareos, debido a las altas temperaturas que había en la sala. Se solicita el suministro de agua para beber a los responsables del IMEF, pero se deniega la petición alegando motivos de contagio de “gripe A”, ello ocasiona el malestar y las quejas de los trabajadores. Los técnicos reivindicamos dicho suministro, sin éxito.
Debido a las quejas empiezan las intimidaciones con manifestaciones como que “formamos parte de un colectivo de inserción laboral con dificultades, que “en la calle, hay mucha gente con ganas de ocupar nuestros puestos, dispuesta a aceptar esta condiciones”,... Además, se nos recuerda que estaremos en períodos de prueba durante tres meses, es decir, la mitad del contrato, y que “que durante este tiempo nos podrán echar sin explicación alguna”.
Finalizado el curso, ya instalados en nuestro respectivos puestos de trabajo, la Gerente solicita reunión con los técnicos, en esta nos comunica un cambio en la jornada laboral, que afecta al reparto de horas y días de trabajo. En fecha próxima la jornada de trabajo que se venia realizando durante los 5 días semanales, pasaría a realizarse en 4 días los equipos técnicos, y en 3 el resto de la plantilla. Dicho cambio lo justifica en base a motivos relacionados con la estética e imagen de la institución, pues “en los tiempos que corren y con el paro que hay, el concejal no consideraba ortodoxo que los transeúntes viesen a los operarios municipales trabajar en las obras tan solo unas pocas horas al día”, en ningún momento se nos dijo que eso iba a afectar al computo de días trabajados. Esta “imposición”, porque es eso lo que fue, ya que en ningún momento se nos pidió nuestra opinión, o se tubo en cuenta la organización de nuestra vida privada y/o familiar, se le comunica al resto de los operarios, “vendiéndole la moto” de que se ha hecho por su beneficio.
Es nuestro deseo dejar constancia del trato, a veces vejatorio, que hemos recibido, de cara a subsanar los errores en el futuro.
Durante la duración del proyecto no se suministró agua para beber a los trabajadores en las obras. Los obreros no se quejaron formalmente al IMEF por miedo a perder sus puestos de trabajo, ya que cada vez que surgía alguna reivindicación, se les recordaba que estaban en periodo de prueba. Por supuesto tampoco se quejaron por la lejanía o ausencia de baños en las obras, la falta o escasez de materiales que les mantenía horas, días e incluso semanas sin hacer nada, o peor aún “haciendo como que hacían”, el mal estado de las herramientas, o los cambios de obras que implicaban ir de una punta de la ciudad a otra, sin previo aviso.
También recibieron otro tipo de amenazas velada o encubiertas hacia sus actuaciones, de las que sólo yo fui conocedora debido a mi profesión, como también lo fui de las dificultades y penurias que pasaban para subsistir con unos ingresos ínfimos y el miedo a perder lo poco que se le ofrecía.
Con este panorama no es de extrañar que nadie se planteara rebatir la orden dada.
Retomando la cuestión,….
Una vez finalizado el contrato, se nos hace entrega del certificado de empresa el cual refleja que hemos trabajado 180 días, pero en el reparto de la jornada aparecen 3 o 4 días, según la categoría. En base a ello se nos deniega el subsidio por desempleo que nos correspondería si en el certificado apareciera el reparto de la jornada en 5 días. Sólo los trabajadores con cargas familiares tienen derecho al cobro, pero solo durante 3 meses.
Emprendemos acciones para informarnos de los derechos que nos asisten. En Dirección Provincial del INEM y la directora de una de las sucursales del Servicio Canario de Empleo, coinciden en que existe una incongruencia en el certificado de empresa, quizás debida a un error.
Convencidos de la existencia de dicho error, hablamos con el sindicato, con la Gerente y con el señor Concejal, Don Augusto Hidalgo. Estos no solo se mantiene en el discurso de que las acciones realizadas se ajustan a derecho, sino que el señor concejal afirma en distintos medios de comunicación, que las quejas provienen de un sólo trabajador resentido por el recorte de la jornada laboral, del que ha recibido presiones para que falsee su certificado, computándole mas horas de las trabajadas, y que el cambio de jornada se debió a la necesidad del servicio.
El Señor Concejal ha faltado a la verdad al hacer estas declaraciones, las quejas no provienen de un solo trabajador sino de todo el colectivo, al que represento, y la necesidad del servicio no se justifica cuando los obreros, como ya he señalado, se han pasado jornadas enteras sin hacer nada debido a la escasez de material y a la mala organización. En todo caso, el embellecimiento de algunos lugares público en una fecha determinada, nunca debería primar sobre los derechos del colectivo contratado, sobre todo teniendo en cuanta las particularidades de este.
Quiero dejar bien claro con esta intervención que nuestras quejas no son debidas al descontento por no haber sido contratados a jornada completa, como afirma el Señor Concejal, acordando, por el contrario, que esta medida quizá sirva para apaliar los efectos del paro, al dar la oportunidad a mas familias de ingresar un salario, aunque solo sea por unos meses, como ha ocurrido con nosotros. Lo que pedimos es que se respeten las condiciones acoradas y aceptadas por ambas partes en el momento de ser contratados, es decir el computo de 5 días de trabajo/semanales, para poder cobrar, así, la prestación que por derecho nos pertenece.
Quiero que los presentes en esta sala sepan que hemos intentado arreglar este asunto mediante la vía del diálogo, obtenido en todo momento una puerta cerrada al mismo por parte de la Gerencia del IMEF.
Es por ello que apelo al buen hacer y buen juicio del Señor Alcalde, al que le solicito la rectificación del daño causado a los 194 trabajadores, la mayoría de los cuales pertenecen a sectores desfavorecidos, para los que el cobro de cualquier tipo de prestación supone un enorme beneficio para su maltrecha economía y a los que tengo el deber moral de representar, maxime conociendo de primera mano sus fatídicas historias de vida.




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