Privilegios Policiales. Caso El Calero.
Se produce la detención de varias personas, entre las que destaca el nombre de la concejala de Vías y Obras doña María Antonia Torres. Unos 4 ó 5 varones de los detenidos, son llevados a la comisaría de la Policía Nacional que se encuentra en la calle Juan Rejón, en el puerto de Las Palmas de G.C. Allí son encerrados en pequeños calabozos individuales, aislados, sin comunicación entre ellos, siguiendo un riguroso protocolo para evitar el contacto entre ellos y de esta manera impedir que planearan a lo largo de la noche coincidir en las versiones que fueran a dar horas más tarde en sus declaraciones. Se puede afirmar que el trabajo policial fue correcto y eficaz, facilitando la posterior labor judicial.
Casi cinco años lleva la ciudad de Telde contemplando acontecimientos sobre detenciones policiales a políticos, funcionarios, empresarios y personas vinculadas a la gestión municipal de los intereses generales de la ciudad.
Ante tantas denuncias, detenciones, ataques verbales en los plenos municipales y cruce de acusaciones en la prensa escrita y radio, el ciudadano de a pie, e incluso aquellos que participan de cerca de la vida política, terminan por perder el sentido de la orientación y la objetividad, sin saber ya qué creer y a quién creer.
Algunos miembros del Gobierno Local actual, que más daño ha causado a esta ciudad con la crispación social, que manipuló y dirigió a los medios informativos, encabezando aquellas manifestaciones por las calles de Telde lideradas por quien sin duda era un lacayo político, hoy recompensado por tal labor convertido en concejal de participación ciudadana por el partido Nueva Canarias, “viejas mañas”, siguen algunos de estos miembros con esta labor dañina para los intereses de esta ciudad.
Al día de hoy, se sabe perfectamente que detrás de toda la manipulación que existió sobre los casos de detenciones en la pasada legislatura, atendieron a intereses partidistas, y pronto se darán a conocer los nombres de los principales instigadores, según los testimonios que la principal denunciante del caso Faycan está haciendo públicos.
Este partido, Nueva Canarias, “viejas mañas”, acaba de elevar aún más el nivel de crispación, más allá de lo que debería ser admisible en un político que además está ejerciendo la responsabilidad de gobernar. Me refiero a las declaraciones que recientemente ha lanzado a las ondas de radio el Sr. Ildefonso Jiménez, actual concejal de patrimonio, miembro destacado de Nueva Canarias, “viejas mañas”, cuando en una entrevista personal que le realiza don Eduardo Garoz en Radio Cibelio, el Sr. Ildefonso afirma, sin cortarse un pelo, que en Telde opera una Organización Mafiosa y que el Capo Jefe de dicha organización mafiosa es el Sr. Guillermo Reyes. No se queda atrás el Sr. Alcalde, que sale en portada de varios medios informativos diciendo que el empresario Santana Cazorla compra voluntades, es decir, que hay políticos, según el Sr. Alcalde claro, que cometen el delito de cohecho aceptando la supuesta compra de voluntades de Santana Cazorla. Me pregunto qué entenderá el Sr. Alcalde de este tipo de delito para hacer ese tipo de afirmaciones públicas. Menos mal que recientemente su socio de gobierno, los del PSOE en Telde, habían anunciado un acuerdo para no crear crispación en esta ciudad, aunque el Sr. Perera se les ha descarriado un poco, y no ha querido perder la oportunidad de salir en los medios añadiendo leña al fuego en este sentido. Bueno, ya se sabe en esta ciudad que a los del PSOE en Telde no les va mucho eso de la disciplina de partido, los derechos fundamentales, la democracia, etc., ejemplos sobran de que al menos en Telde, los de las siglas socialistas van cada uno por libre actuando como políticos hippys.
El Sr. Francisco Camps recientemente ha hecho unas declaraciones públicas poco afortunadas, dirigidas al portavoz autonómico del PSPV, aludiendo que Ángel Luna desearía verlo “muerto en una cuneta”. 24 horas más tarde, Camps pedía públicamente disculpas por sus palabras, dirigidas estas disculpas especialmente a los ciudadanos. Esto nos demuestra que estos niveles de crispación entre políticos de este país no son exclusivos de nuestra querida ciudad de Telde. Lo que sí parece que es exclusivo de los políticos de Telde es la arrogancia y prepotencia, ya que en Telde dicen disparates públicamente pero no se pide perdón y disculpas públicas y mucho menos se dimite, por el contrario hay que dejar en el ambiente la idea de que en Telde tenemos la Mafia Siciliana operando, flaco favor nos están haciendo estos políticos .
Retomando el título de este artículo de opinión, “Privilegios Policiales”, voy a dejar volar mi imaginación y contarles una “ficción” de cómo pudo vivirse por sus protagonistas, las primeras horas de dos de las detenciones que más han llamado la atención de nuestra sociedad, las del 1 de Marzo de 2006 y las recientes de la semana pasada, donde un empresario de la construcción de los “protegidos” ha sido detenido, junto a otras personas destacadas como son entre ellas, el ex - registrador de la propiedad de Telde y el Arquitecto Redactor Jefe del P.G.O.U. durante todos los mandatos del Sr. Alcalde desde el año 1979, único responsable de todos los Planes Generales de Urbanismo de los años de democracia, Catedrático de la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, el Sr. Jesús Álvarez.
Empecemos este cuento de “ficción” por narrar qué sucedió la noche del 1 de marzo de 2006 y la madrugada del siguiente día hasta que los detenidos van pasando a disposición judicial y prestan sus primeras declaraciones.
Se produce la detención de varias personas, entre las que destaca el nombre de la concejala de Vías y Obras doña María Antonia Torres. Unos 4 ó 5 varones de los detenidos, son llevados a la comisaría de la Policía Nacional que se encuentra en la calle Juan Rejón, en el puerto de Las Palmas de G.C. Allí son encerrados en pequeños calabozos individuales, aislados, sin comunicación entre ellos, siguiendo un riguroso protocolo para evitar el contacto entre ellos y de esta manera impedir que planearan a lo largo de la noche coincidir en las versiones que fueran a dar horas más tarde en sus declaraciones. Se puede afirmar que el trabajo policial fue correcto y eficaz, facilitando la posterior labor judicial.
Toñy Torres no tuvo tanta suerte. Ella fue llevada a los calabozos colectivos de la super comisaría en la calle Luis Doreste Silva, que aunque colectivos, dispone de varias celdas de unos 2x2 metros, que comparten todas ellas un pasillo central, celdas donde se agrupan a detenidos según las necesidades y el aforo, llegando a agruparse a 8 ó 10 detenidos en ese espacio reducido de una celda, cuando se trata de inmigrantes ilegales que han podido llegar esa noche en patera. Al principio del pasillo central existe un único punto de aseo personal, inodoro y grifo de agua, sin puertas, que es compartido por todos los detenidos, donde inevitablemente el suelo se encharca de agua y restos de orina y defecaciones, que si bien es repulsivo para una señora como Torres, a los inmigrantes africanos parece no importarles pisar este suelo descalzos para poder refrescar sus cuerpos un poco, vertiendo agua sobre ellos, posiblemente para retirar de su piel la sal marina acumulada durante el viaje en patera e incluso ingiriendo el agua del grifo para saciar su sed.
Otros inmigrantes, a lo largo de la noche, posiblemente presas del miedo y cohibidos por no poder comunicarse en una misma lengua, realizan sus necesidades fisiológicas dentro de la celda. El olor en todo el recinto es nauseabundo, a Toñy Torres le cuesta respirar, pero al cabo de unas horas te resignas y aceptas respirar esos olores. Las celdas están cubiertas suelo y paredes de plaquetas parecidas a las que hay en las terrazas ajardinadas, con un sumidero en el suelo, que permite rociar a presión con una manguera de agua dichas celdas, para retirar los residuos orgánicos y preparar la celda para la nueva remesa de detenidos. No se aplica ningún tipo de desinfectante, solo agua y ya está.
Al llegar a estos calabozos, Toñy Torres es despojada de cualquier elemento que pudiera servir como arma o herramienta de suicidio, como son cintos, cordones, medias, joyas, etc., y es llevada a una habitación que se encuentra al principio del pasillo de las celdas, cerca del punto de “aseo” (que realmente es un foco de infección), donde se le indica que tome una colchoneta de entre las muchas apiladas hasta el techo, colchoneta de unos 5 cm de grosor y unos 50x170 cm, forrada en vinilo color rojo vino, que le servirá para descansar por la noche sobre ella y aislarse del frío húmedo del suelo de la celda. Es difícil decidir cual colchoneta tomar con rapidez, pues Torres se percata de que todas están llenas de manchas y suciedad que han ido dejando sus anteriores usuarios, por lo que no tiene más remedio que coger la que le parece menos sucia, y junto con la colchoneta toma una pequeña manta tipo militar, que tampoco ha pasado por la lavandería después de que sus x últimos usuarios hicieran uso de ellas.
A primera hora de la noche, un agente de la Policía Nacional reparte unos bocadillos y un pequeño zumo en tetrabrik a cada detenido. Toñy Torres deja a un lado del suelo, junto a su colchoneta, el bocadillo y el zumo, desiste de consumirlo pues piensa que con la cantidad de gérmenes que hay en sus manos debido a todo lo que la han obligado a tocar, la colchoneta, la manta, el suelo y paredes de la celda, no es prudente ingerir ningún alimento ni líquido en esas condiciones de falta de higiene. Le pide al agente que ofrezca su ración a uno de los inmigrantes que parecen tener mucha hambre, pues devoran rápidamente sus raciones.
La noche avanza y la celda de Toñy Torres se encuentra al final del pasillo. A lo largo de las primeras horas de la noche, Toñy Torres es acompañada una docena de veces al punto de aseo, pues parece ser que por motivos de salud necesita acudir repetidas veces al baño. En su recorrido a través del pasillo, desde su celda hasta el punto de aseo que se encuentra en el otro extremo, el agente masculino que acompaña a Torres, recrimina con voz fuerte y firme pero al mismo conciliadora, a unos de los inmigrantes que ha orinado dentro de la celda, y le dice que avise si quiere ir al baño que se le dejará ir, pero que no haga sus necesidades dentro de la celda. El pobre hombre, mantiene la cabeza baja porque posiblemente no entiende las palabras del agente, que aunque tratan de ayudarle, suenan en una lengua extranjera que el inmigrante no entiende y no está seguro de si esos sonidos suenan amistosos o amenazantes.
Ante esta situación, Toñy Torres se ofrece al agente a colaborar toda la noche con estos inmigrantes. Manifiesta su deseo de ayudar con estas personas que están hacinadas en las celdas, asustadas. Pasan varias horas y Torres insiste una y otra vez, cada vez que recorre el pasillo de los calabozos para ir al punto de aseo, que ella puede ayudar con estas personas, que por favor la dejen ayudar. Sorprende la actitud de Torres, porque en lo único que piensa durante esas horas es en ayudar a estas personas y parece olvidar o no ser consciente de su situación personal, quizás una reacción psicológica defensiva la leva a centrarse en atender los problemas de los demás, para evadir de su mente los suyos propios.
Pero a las 3:40 horas de la madrugada ocurre un incidente. Llega detenida una joven, acompañada por dos jóvenes agentes de la Policía Nacional. La joven se muestra muy agresiva verbalmente, lanzando todo tipo de insultos a los agentes que la custodian. Sin duda parece estar bajo los efectos del alcohol y quizás alguna otra droga. Mientras es llevada por los dos jóvenes agentes hasta una de las celdas, la joven que se resiste a caminar mientras sigue insultando a todo lo que lleva uniforme, es empujada por uno de los agentes y cae al suelo del pasillo, golpeándose las piernas que lleva descubiertas pues lleva falda, y no pudiendo evitar la caída pues sus manos se encuentran atadas a su espalda mediante grilletes (o esposas). Una vez en el suelo, es golpeada por los dos agentes con patadas y con las defensas (porras), al tiempo que los agentes le dicen que se calle ya “puta”, a lo que ella responde con gritos de “hijos de puta”, “cabrones”, resultando la joven llena de heridas que sangran en brazos y piernas.
Después de éste lamentable espectáculo, demostración de una brutalidad policial injustificada, dentro de los calabozos, hacia una mujer con las manos atadas, acto cobarde, donde los maltratadores son los mismos que luego se encargan de velar por la seguridad entre la ciudadanía, actuando cuando la Ley no se cumple, entre ellas las que regula la violencia de género, parece que los esquemas de todos los detenidos que se encontraban en las celdas próximas y pudieron observar con sus ojos este horrible suceso, se vinieron abajo, entre ellos los de Torres, que pasó a permanecer en silencio dentro de su celda el resto de la noche hasta pasar a primera hora de la mañana a otro calabozo situado en el edificio de los juzgados, calabozo que se encuentra en mucho peor estado que las celdas de la super comisaría, pues este calabozo tiene sus paredes llenas de todo tipo de restos orgánicos y pintadas. Sobre las paredes color marfil, hay manchas de residuos orgánicos de colores y tonos verde, gris y marrón principalmente, que obligan a Torres a permanecer cerca de dos horas de pie, pues desiste de tomar asiento ya que no hay ni un centímetro cuadrado ni siquiera de suelo sobre el que poder sentarse sin entrar en contacto con estas sustancias. Allí esperará hasta ser atendida primero por su abogado para luego pasar a declarar ante el juez.
Se podría decir que una parte de la labor policial y judicial se llevó a la práctica, no libre de todo tipo de críticas, y la detenida Toñy Torres así como los demás detenidos, pasaron a declarar sin haber tenido posibilidad de conversar entre ellos, para de esta manera poder contrastar su señoría el Juez, las coincidencias o contradicciones entre las primeras declaraciones de los detenidos.
La prensa hace su agosto y viven durante meses un apogeo mediático de titulares, juicios paralelos, filtraciones de información de procedimientos judiciales declarados bajo secreto de sumario, todo ello con un factor común, apuntar, acusar y conducir la opinión pública a un juicio paralelo condenatorio contra el Partido Popular, pues lejos de enfocar el procedimiento judicial contra sus autores, personas físicas que supuestamente cometen delitos en la gestión de lo público, como ha ocurrido y ocurre en la actualidad en todos los partidos con poder de gobierno, enfocan todo el asunto dando a entender que se trata de una trama de corrupción generalizada a nivel de partido, todo ello sucede muy convenientemente a las puertas de las elecciones municipales de 2007, sirviendo Telde como laboratorio de experimentos nacionales, pagando la factura sus vecinos.
La semana pasada se vive en esta ciudad nuevas detenciones en lo que se ha dado a conocer como caso “El Calero”. Siempre dentro de este relato de “ficción” que les estoy narrando, al mediodía del día de las detenciones del caso “El Calero”, hay quien afirma haber visto al Sr. Alcalde acudir a la super comisaría de Las Palmas de G.C. en el coche oficial de la Alcaldía. Como las detenciones se producen 3 horas más tarde, hay a quien se le dispara la imaginación y sospecha que el Sr. Alcalde fue citado a la super comisaría para ponerle en aviso y ser informado de las actuaciones que se iban a llevar a cabo.
De ser ciertas estas sospechas que algunos mantienen, no parece que las fuerzas policiales hayan actuado eficientemente en esta ocasión, ya que es conocida públicamente la gran relación de amistad que une al Sr. Alcalde con el promotor “protegido”, pues durante años acuden juntos casi a diario, a tomar café juntos, al bar de Buenaventura en San Gregorio, sin contar las innumerables veces que el Sr. Alcalde acudió en compañía de dicho promotor “protegido” y del entonces concejal de urbanismo el Sr. Ildefonso Jiménez, a visitar el progreso de las obras millonarias que dicho promotor llevó a cabo en la montaña de Taliarte (Melenara), donde por cierto, nunca ejecutó la totalidad de los equipamientos públicos a los que estaba obligado para poder construir y hacer el “negociete” privado, lo cual no es nada nuevo, pues se repite este comportamiento en varias de las urbanizaciones que ha llevado a cabo sobre la creación de nuevo suelo urbano, y tampoco es este el único promotor “protegido” que ha disfrutado de esos privilegios, hay por lo menos otro promotor “protegido” más que clona estas irregularidades, pero ese otro cuento de “ficción” los dejaremos para un poco más adelante. Me pregunto si este tipo de cosas son las que le habrá dado conocimientos al Sr. Alcalde para saber tanto de cohecho, cuando acusa a Santana Cazorla de de ese mismo tipo de cosas.
Siguiendo con esta sospecha, de que el Sr. Alcalde pudo haber sido puesto en aviso por las fuerzas policiales, tampoco parece muy afinadas este tipo de supuestas acciones por parte de la Policía Nacional, pues es el Sr. Alcalde un político que en la actualidad se encuentra imputado por varios delitos relacionados con su gestión de lo público. A todo esto le podemos sumar que el Sr. Jesús Álvarez, que parece uno de los principales pilares sobre el que se centra la investigación del caso “El Calero”, ya que indiscutiblemente todos los años de gestión del Sr. Jesús Álvarez como Redactor Jefe del Plan General de Urbanismo de Telde, están siempre relacionados directamente con el actual Sr. Alcalde de esta ciudad, pues recordemos que en el mandato de PP-AFV-Ciuca se retiro dicha gestión al Sr. Álvarez, asumiendo la misma los funcionarios públicos en las dependencias públicas ubicadas dentro del municipio, retirándolas del despacho privado del Sr. Álvarez en Las Palmas de G.C.
Como guinda a este pastel, dentro de esta narración de “ficción”, parece que las fuerzas policiales tampoco han tenido en cuenta el sobrenombre o apodo que el Sr. Álvarez tiene puesto por todos sus compañeros de la Escuela de Arquitectura en la Universidad de Las Palmas de G.C. desde hace unos 30 años, apodo conocido por muchos profesionales del sector, así como por cientos de alumnos que se encuentran en los últimos cursos de carrera, siendo este apodo que tiene el Sr. Álvarez el de “Virrey de Telde”, acompañando al Sr. Álvarez en este apodo, como no podía ser de otro modo, el Sr. Alcalde don Francisco Santiago, que es apodado el “Rey de Telde”, evidentemente huelga decir que se refieren dichos apodos a materia de urbanismo y construcción.
Si han leído el trato que recibieron los detenidos del 1 de Marzo del 2006, siempre dentro de esta narración de “ficción”, estarán de acuerdo conmigo que sorprende que al Sr. Álvarez se le detenga, pase a tomársele declaración, éste se niegue a declarar, y sin más se le ponga en libertad. Pero, ¿para qué lo detuvieron entonces? Le hubieran mandado una solicitud por escrito a su domicilio para que si quería contestase y si no quería pues nada, y de esta manera no perturbar a estos señores y causarles molestias, pues ellos son “ciudadanos de primera” y nosotros, todos los demás ilusos que nos tragamos el cuento de la imparcialidad, igualdad de derechos y obligaciones, somos “ciudadanos de segunda”.
Sorprende del caso “El Calero”, que los medios de información, tan hábiles a veces, no tienen claro a estas alturas quienes son las personas (políticos) que pueden caer con este caso, y divagan y confunden a la opinión pública con supuestas falsas declaraciones de acusación entre el ex alcalde don Paco Valido y el Sr. Guillermo Reyes. Será que los medios siguen pensando que hay un santo de alto cargo celestial que aún velará y salvará a los intocables por la justicia. Para tener tanto poder celestial, debe tratarse de San Pedro, San Juan o “Fernando” San.
No podía terminar este relato de “ficción” sin volver a nombrar a la joven que había sido maltratada en el pasillo de los calabozos. A la mañana siguiente, con las manos atadas a la espalda con grilletes, es llevada a los juzgados, en la parte de atrás de una furgoneta de la policía nacional, cuyo revestimiento interior es todo de fibra y carece de ningún tipo de elemento de sujeción, cuyos asientos se ubican en sentido paralelo al largo del vehículo, es decir, transversales a la dirección de la marcha del vehículo, furgón policial que iba conducido por los dos mismos agentes que propiciaron golpes a la joven la noche anterior en los calabozos, y que se dieron su último sádico disfrute de maltrato y tortura conduciendo desde la calle Juan Rejón hasta los juzgados situados en Vegeta dando numerosos bandazos al volante durante el trayecto, intencionados, que provocan que la joven se golpeara una y otra vez contra las paredes interiores de la furgoneta policial, mientras ambas partes, policías y detenida se intercambiaban una vez más numerosos insultos, en medio de las risas de los dos agentes.
Recuerdo al lector, que todo esto ha sido un relato de “ficción” y que todo parecido con la realidad es fruto de la casualidad.
Gonzalo Cáceres es vecino de Telde, empresario y presidente del partido Generación Insular.




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